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Verano y coches: las averías más frecuentes

Llevas semanas preparando ese viaje por carretera y por fin lo tienes todo listo: tu coche limpio y desinfectado, el iPad con películas para los niños, comida por si nos entra el gusanillo a mitad de camino, maletas perfectamente colocadas en ‘modo tetris’ en el maletero, playlist para el viaje preparada y navegador programado con la ruta más rápida… y de repente nuestra peor pesadilla: ¡nuestro coche sufre una avería en medio del camino! ¿Te suena esta escena?

El verano es la estación más propensa para que nuestro vehículo sufra problemas asociados a las altas temperaturas estivales. A continuación, vamos a repasar cuáles son las averías más frecuentes que puede sufrir nuestro coche verano y cómo evitarlas.

Averías más comunes de coches en verano.

Averías más comunes de los coches en verano

1. Avería Aire acondicionado: no querrás que se estropee en pleno verano

Nadie quiere verse en la situación de tener el aire acondicionado estropeado en pleno viaje, en especial en medio de una ola de calor veraniega, por eso es de vital importancia que revisemos el circuito del aire antes de emprender un viaje largo, sobre todo si llevamos muchos meses sin usarlo (algo habitual en los meses de invierno).

El sistema de aire acondicionado de un coche está compuesto por un circuito cerrado de tubos por los que fluye el gas refrigerante. Este circuito no debería tener fugas y por lo tanto tampoco haría falta recargarlo. Pero el coche está sometido a vibraciones continuas y cambios de temperatura (en especial en verano) y con el tiempo pueden aparecer pequeñas fugas que hacen que se pierda algo de gas. Una recarga de gas cada dos años serviría para mantener un correcto funcionamiento del sistema de aire acondicionado, aunque lo recomendable es realizar una revisión del circuito cada año.

2. Neumáticos: reventones por el calor

Las altas temperaturas son el peor enemigo de los neumáticos, por eso durante el verano son mucho más frecuentes los reventones al estar sometidos a más temperatura. Por eso es fundamente que revisemos la presión de las cuatro ruedas del coche antes del viaje.

Tenemos que tener en cuenta que, cuanto más baja sea la presión del neumático, más fácil es sufrir un reventón, ya que la deformación del flanco de la cubierta genera mucha fricción y calor. Además, unos neumáticos con baja presión aumentan el consumo de combustible.

3. El calor afecta a los frenos del coche

Otro elemento de nuestro coche que sufre más en verano son los frenos. En vacaciones es normal sobrecargar nuestro vehículo con equipaje. Este peso extra, unido a las altas temperaturas externas hacen que los frenos se calienten más de lo normal.

Para evitar cualquier problema con los frenos, en primer lugar, debemos comprobar que el líquido de frenos está nivelado y en las proporciones correctas (el líquido de frenos está compuesto por un alcohol que absorbe mucha agua). Es recomendable además no lavar el coche nada más terminar el trayecto, con los discos calientes, ya que se pueden doblar.

4. Los ‘calentones’ son para el verano

Otro de los aspectos a tener en cuenta durante el verano es el de la temperatura del motor. Antes de empezar cualquier viaje, debemos revisar el nivel de refrigerante y aceite de nuestro coche. No está de más llevar siempre en el coche refrigerante de reserva para imprevistos.

Durante el viaje, además debemos revisar de vez en cuando la temperatura del motor del vehículo. Como norma general: es mejor evitar que suba la temperatura del motor, que intentar bajarla una vez empieza a elevarse. En las zonas de subida, es aconsejable circular con marchas largas para que no suba mucho la temperatura del motor.

Si en pleno viaje vemos que el coche empieza a calentarse, lo primero que debemos hacer es conectar la calefacción al máximo para que el agua del motor pase por el radiador de la calefacción y baje la temperatura del mismo. Si aun así vemos que siguen subiendo los grados, es aconsejable parar, antes de que se pueda estropear la culata del motor.

5. El turbo de nuestro coche sufre en verano

El turbo del vehículo sufre más que cualquier otro componente con las altas temperaturas veraniegas. Cuando lleguemos a nuestro destino, es aconsejable dejar el motor encendido un minuto para refrigerarlo. Esto no sería necesario si antes de parar llevamos un rato circulando por la ciudad a poca velocidad y el turbo no está demasiado caliente.

Lo que tenemos que evitar es apagarlo de golpe al repostar en una gasolinera o al parar en un peaje, puesto que el aceite que refrigera y lubrica el dispositivo se coquiza y puede dañar el eje de la turbina. Por eso es tan importante dejar el coche encendido un par de minutos para enfriar el turbo cuando hagamos estas paradas.

Si tienes cualquier problema con tu coche durante tu viaje este verano, no dudes en ponerte en contacto con nuestro servicio de asistencia en carretera y grúa. Estamos aquí para ayudarte con lo que necesites.

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