COCHES Y PERSONAS

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Coches autónomos ¿cómo de automatizados queremos que sean?

“Autónomo”, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, es quien trabaja por cuenta propia y quien tiene autonomía, esto es, quien para ciertas cosas no depende de nadie. Cuando nos referimos a un coche autónomo, estamos señalando precisamente eso, un vehículo que se conduce a sí mismo y que, por tanto, toma sus propias decisiones. Este tipo de automóvil se dedica, en esencia, a imitar las capacidades humanas pero también va más allá por ejemplo al conducir de una forma más eficiente o interpretar las rutas más apropiadas basándose en datos empíricos.

Coches y grados de conducción autónoma: ¿Qué es la escala SAE?

Para identificar los grados de conducción autónoma de los vehículos existe una clasificación conocida como escala SAE –de la Sociedad de Ingenieros Automotrices, por sus siglas en inglés- que establece 6 grados, desde el 0, con nula autonomía, al 5 que será el futuro coche autónomo que no necesitará ningún tipo de intervención humana. En la actualidad, los más avanzados se encuentran en el nivel 4, es decir, aquellos que pueden circular sin la supervisión de un conductor pero siempre en áreas controladas de las que el vehículo disponga suficiente información.

chico conduciendo coche autónomo

Coches autónomos: Situación actual

Pero ¿en qué punto se encuentran los coches actuales? Porque la tendencia es que la autonomía sea cada vez mayor y cada vez existan más sistemas que, si bien no están pensados aún en gran parte como sustitutivos del conductor, sí funcionan más como una especie de guiado haciendo que la conducción gane en fiabilidad. Por ejemplo, la frenada automática de emergencia o la alerta de salida del carril. Son los llamados ADAS, los advanced driver-assistant systems o sistemas avanzados de asistencia a la conducción que se quedarían en el nivel 2. No en vano, se estima que los errores humanos están involucrados en el 95% de los accidentes de tráfico y estos sistemas ponen el foco en reducir este porcentaje.

En el caso de Europa, el nivel 3 aún no está permitido, sí en Estados Unidos o China. En estos casos por ejemplo, el coche puede adelantar de una manera autónoma –poner el intermitente, cambiar de carril y volver al punto inicial-, sin embargo el conductor no puede dormirse y ha de permanecer con las manos en el volante. Este debe estar preparado para intervenir ya sea porque se produzca algún fallo o porque el propio sistema del vehículo lo solicitara. Se trata por tanto de un sistema de autonomía controlada.

En cuanto al nivel 4, que implica la automatización elevada del vehículo, la figura del conductor desaparece y el coche autónomo se mantendría funcionando en las áreas de las que dispone suficiente información como para no depender más que de sí mismo. Tanto el nivel 3 como el 4 están en Europa en período de pruebas y deberían entrar en el mercado entre 2020 y 2030.

Coche inteligente Tesla

 

Sin embargo,  estos sistemas de automatización no parecen tener tanta aceptación entre el gran público como parece. Según un estudio realizado por Ipsos llamado Global Mobility Navigator, las ayudas a la conducción son bien recibidas si no nos resultan intrusivas ya que, según señalan los expertos, a una amplia mayoría de los compradores de coches les gusta conducir y no buscan que lo hagan por ellos. Como señala otro estudio de J.D. Power, el 23% de los conductores consideran que estos sistemas de asistencia a la conducción son molestos y nada menos que un 61% afirma que los tiene desconectados.

¿Cómo se plantean los conductores la llegada de los coches autónomos?

Pues según la encuesta de Ipsos, solo un 6% los compraría aunque ese porcentaje se eleva hasta el 57% si esos sistemas de autonomía de los vehículos fueran opcionales y pudieran activarse cuando lo considerásemos necesario pero, también, pudieran desconectarse a voluntad. Es decir que el coche fuera autónomo pero los conductores también.

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