COCHES Y PERSONAS

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Consejos para el cuidado de los niños en piscinas y playas

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El cuidado de los niños en verano empieza incluso antes de llegar a la zona de baños: se recomienda ponerse el protector solar media hora antes. Así que en el trayecto de ida hacia la playa o piscina, aunque sea dentro del coche, hay que tenerlo en cuenta.

Puede ser un buen momento también para recordar a los pequeños que no deben tragar agua del mar o de la piscina y algunas normas básicas de seguridad, como la de tener siempre en cuenta los colores de las banderas en las playas. Seguramente al llegar al destino estén más distraídos y con ganas de tirarse al agua y no se preocuparán de nada más.

Será un día de ocio y diversión, pero es recomendable que los padres siempre estén atentos, para evitar riesgos o imprevistos. Hay quien se sitúa cerca de la caseta de socorristas o, si se trata de una excursión con varias familias, se pueden establecer turnos para vigilar a los niños y nunca dejarlos solos.

Aunque ya sepan defenderse en el agua, es cierto que la playa y el oleaje tienen su riesgo, por lo que no hay que confiarse demasiado y no debemos perderlos nunca  de vista.  Para los más pequeños, siempre hay que utilizar medios de protección para el agua, manguitos, flotadores, incluso colchonetas, que ayudan a mantenerse a flote.

Si los niños no están acostumbrados a nadar, evitemos que recorran distancias largas como por ejemplo hacia algunas plataformas con toboganes que ofrecen algunas playas. Procuremos que se queden cerca de la orilla, aunque les guste bucear. Y, en tal caso, es mejor que los niños cojan como referencia algún edificio o sombrilla para situarse en caso de despiste. Un saludito desde el agua de vez en cuando nos ayudará a tenerlos más controlados.

Desorientarse es más difícil en la piscina pero hay otros riesgos que debemos tener en cuenta para evitar sustos. Los más comunes son los resbalones en el borde que pueden conllevar daños en las extremidades, o tirarse al agua de manera poco responsable poniendo en riesgo el cuello y la espalda.

Y el cuidado continúa después del baño, no olvidemos el bálsamo para después del sol que evitará rojeces y descamación. El uso de chanclas en duchas públicas también es muy recomendable para evitar cualquier tipo de infección. Recordemos que la piel de los más pequeños es más sensible que la de un adulto, por lo que requiere de más cuidados.

En cualquier caso, siempre que los padres mantengan un mínimo control sobre los niños, se evitarán este tipo de situaciones.

Ir a la playa o la piscina puede ser un estupendo plan de verano,  sólo toma en cuenta algunas recomendaciones y ¡el día saldrá redondo!

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